Meterse a la ducha, poner música, abrir las ventanas, abrirlas de verdad, pagar un buen psicólogo, tomar antidepresivos... tener una rutina, dejar los vicios. Quizás no baste con todo eso para terminar con la locura, quizás el alma sea simplemente insalvable o será que hay que andar empantanándose por ahí, salvando a otros y que el empujón que les das te rescate un poco.
Lo malo tal vez sólo esté en la mirada, en la interpretación, o en la catalización de los hechos.
Tal vez no salí viva de situaciones extremas para estar aguantando una jefa pedorra que me rete por estupideces y me estrese más de lo que estoy y no al revés; porque el sistema pretende que la tolere, que me adapte a eso y a un montón de otras mierdas que tendría que comer diariamente.
La gente normal tiene herramientas para tolerar malos tratos en el trabajo y el la calle, hasta en la propia familia, tolera tensiones y horas sin dormir ni comer. Yo quiebro. Paro. Locura con innumerables diagnósticos prueba de que no saben que carajo es lo que me pasa siendo que yo lo sé.
Maga tenía razón, no sé si la que anda buscando Horacio, pero la que dice que hay respuestas...
Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life
You were only waiting for this moment to arise
You were only waiting for this moment to arise
You were only waiting for this moment to arise.
domingo, 28 de junio de 2009
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