No tenía quejas, el día esta radiante y mi corazón solitario no llora, sino q disfruta este momento conmigo misma. Los demás se han llevado su amor a tierras lejanas pero mi corazón esta convenciéndose que la capacidad de amar es mía y sigue estando.
De repente así, sin cuestionarme más, me da ganas de salir a ese sol con la convicción de que hay algo allá afuera demasiado azaroso como para adivinarlo, que va a traer regalos a este día.
De repente, hice memoria y me acordé como poner las velas para aprovechar cualquier viento que sople...
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario